¡TOMA CASTAÑA!

“Winter is coming”…y si hay algo que nos lo recuerda constantemente es ese olor a castañas asadas que impregna las calles de cualquier ciudad, desde principios de octubre. Y es que, además de darle encanto a la Navidad y calentarte las manos, son empleadas cada vez más en nuestra gastronomía, siendo ingredientes imprescindibles en la cocina de los chefs más prestigiosos en forma de salsas, purés, y postres. Hoy vamos a contarte algunas curiosidades de este fruto que seguramente desconocías:

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Las castañas son frutos secos, sí, pero por su valor nutricional son más similares a los cereales. Debido a que casi el 50% de las castañas es agua, su aporte energético apenas ronda las 165 kcal por 100 gramos (unas 8 castañas, para que te hagas una idea).

Tienen un alto contenido en potasio, por lo que son muy recomendables para las personas que padecen hipertensión. Además, favorecen la eliminación de líquidos.

Seguro que alguna vez has oído decir que las castañas producen gases…es debido a unas sustancias que contienen, los taninos, que producen molestias a nivel intestinal. Un truco de abuela para reducir este efecto es cocerlas en agua con unos granos de anís.

Si hay algo que caracteriza este fruto y que puede pone de los nervios a cualquiera, es el tener que pelarlas. Para facilitarlo, debes hacer un corte en la cáscara, introducirlas unos segundos en agua hirviendo y después, ponerlas bajo un chorro de agua fría. Otro truco es añadir una cucharada de aceite al agua de cocción.

En su versión dulce, forma parte del relleno de productos de repostería, como el marrón glacé, una especialidad francesa elaborada a base de castañas confitadas con almíbar…¡no apto para diabéticos! Además, el puré de castañas es un acompañamiento exquisito para cualquier carne de caza o de ave; tenlo en cuenta si quieres sorprender a tus suegros, ahora que llegan las Navidades…

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